sábado, 5 de septiembre de 2015

RECUERDOS

       Esa mañana cuando me levanté, vi que había salido el sol. Y decidí ir a la playa como cada día que amanecía así, solo que esta vez decidí cambiar de lugar, estaba intranquila, tenia una corazonada. No sabia porque, solo que tenia esa necesidad, era como una fuerza tirara de mi.
     Sentada en la arena frente al mar, vi un cuerpo que reconocía mejor que el mio propio, levanté la vista y me fije en esos ojos verdosos que me envolvían cada vez que los miraba, entonces todos los recuerdos vinieron a mi mente, como si de una película se tratará.
     No podía ser él y estaba acompañado de una mujer, de la que llevaba de la mano y con la cual reía como había hecho conmigo, cuando tan solo era un joven. Esa risa pícara que seguía conservando, esos ojos alegres que tanto te decían y expresaban, todo eso, ahora se había convertido en un hombre.
Hombre, que poco había cambiado en su cara, su sonrisa, sus ojos, tan solo su cicatriz era ya un dibujo del recuerdo doloroso de antaño, la misma que mis dedos habían tocado y labios que tanto habían besado. Esa cicatriz que nos unió y que un mes después nos separo.
     Entonces miró, nuestros ojos se encontraron, su risa se borró y apareció un rictus de tristeza. No podía ser que se acordará de esa chica con la que compartía algunas tardes de domingo con sus risas, confidencias y conversaciones intranscendentales.
     En mi cara apareció una tímida sonrisa, al ver que si me recordaba a pesar del tiempo transcurrido y no era tan solo algo mas de ese recuerdo de su pasado. Y obró la magia, porque sus labios esbozaron esa sonrisa que solo me mostraba entonces solo a mi.
     Cuando pensé que se podía acercar y de su boca salir un tímido"Hola", la chica tiró de su mano, llevándoselo consigo y privándome del reencuentro que por mi parte tanto había esperado y deseado. Entonces, sus hombros se elevaron y movió sus labios diciendo "Lo siento".
     Y ahí me quede yo, sola otra vez, sin saber si algún día lo volvería ver, con la mente asaltada por los recuerdos, unos dulces y otros amargos, la tristeza me envolvió, dando lugar a diminutas lágrimas saliesen de mis ojos.
    Entonces solo pedí volverte a ver, para poder ser lo que eramos antes de convertirnos en un hombre y una mujer.







    

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