Con tan solo catorce años era una chica normal, con una vida un tanto algo aburrida y monótona, ya que los estudios ocupaban la mayor parte del tiempo y de mis preocupaciones.
Quedaba con las amigas en la plaza que estaba cerca del instituto, allí nos reuníamos todas para partir cada una a su destino. No íbamos al mismo, sino que cada una estaba en uno diferente, pero esa reunión junto con la del recreo, era nuestro momento de quedar y contarnos nuestras cosas.
Una mañana de invierno, cuando ya estaba llegando al punto de encuentro, me cruce con un chico de andares algo peculiares, pero con los ojos mas bonitos que nunca había visto, de un mar azul transparentes, claros y limpios. Me quede embobada al verlo, él al notarlo puso una sonrisa de medio lado, mientras que yo abochornada por ello, agaché mi cabeza y continué con mi camino sino llegaría tarde y se marcharían sin mi. Ese día mi mente estaba ocupada solo y exclusivamente por el portador de aquellos ojos.
Procuraba cada mañana pasar por el lugar a la misma hora para verle, nunca ocurría nada extraordinario, solo lo miraba marchar. Las clases estaban apunto de terminar y eso me tenia entristecida porque dejaría de verle, mientras que no sabia ni su nombre, ni edad, ni si al siguiente año me lo volvería a encontrar.
Durante el verano, intenté pasar siempre por el mismo sitio por si lo encontraba, pero nunca se produjo ese momento. Ni en el siguiente curso escolar, parecía que se lo hubiese tragado la tierra. Ese año fui a una fiesta invitada por una de mis amigas, en la misma vi a un chico con el mismo color de ojos que él, solo que este era más mayor.
Pasaron los años y por mi vida pasaron alguno que otro, pero siempre eran algo pasajero, ya que no era ninguno él. Cada noche soñaba con esa sonrisa y esos cristalinos, que tanto me habían encandilado en mi juventud.
Hasta que un día decidí salir con mi prima y su pareja, cual fue mi sorpresa que Carlos, que así era como se llamaba, era amigo del novio. Me quede petrificada y no sabia que hacer, la vergüenza se apoderó de mi. Dí gracias porque él no se acordaba de la chica que años atrás, hacia cualquier cosa para encontrarse con él cada mañana. Si supiera que durante estos cuatro años anteriormente pasados, lo he buscado durante día y noche en cada rostro que veía, de seguro pensaría "es una desequilibrada". La noche iba avanzando y yo a su vez relajando, hasta que dije que me marchaba que estaba cansada y al día siguiente tenia que estudiar, que el lunes tenia examen del primer parcial.
Me dijo "te acompaño a casa" en ese momento la felicidad se hizo palpable en mi cara, por el camino fuimos hablando, conociéndonos algo más. El trayecto que otras veces se hacia eterno debido a los tacones, esta noche se hizo más de corto de lo normal, no quería que se acabara, no sabia si nos volveríamos a reencontrar, pero por lo menos ya sabía su nombre y conocía a un amigo, aunque quizás la próxima vez ya tuviera su pareja.
Llegó el momento de la despedida y no sabia que hacer ni que decir, es como si me hubiese quedado en blanco, pero se acercó me dio un beso en los labios y me dijo:
- Quiero volver a verte, María.
- A mi también me gustaría, pero no se cuando volveré a venir, empieza la época de exámenes.- respuesta que pareció no agradarle.
- Yo vivo en Madrid también, nos podríamos ver ahí si tu quieres.
-Perfecto entonces.- le contesté.
Así fue transcurriendo el tiempo y la relación afianzando, compartíamos gustos similares, aunque eramos completamente diferentes en personalidad, eso era lo que realmente me atraía, era una buena persona, divertida y un gran orador
Desde el día que lo vi por primera vez hasta que lo conocí mi vida cambio, dando un giro radical. ¿Realmente existe el amor a primera vista? Yo creía y sigo creyendo que si. Por él daría mi vida, ya que se convirtió en mi todo. Y desde entonces cada nueve de septiembre nace un nuevo día, una nueva ilusión en el camino que construimos del amor.
Viviendo los sueños
miércoles, 9 de septiembre de 2015
lunes, 7 de septiembre de 2015
TOCA PARA MI (segunda parte)
Al privarme de la visión no me quedó otra, que dejarme llevar por los sentidos, podía oír el deslizar de sus dedos por el teclado, la suave manera con que las tocaba, produciendo la dulce melodía que sonaba. En el ambiente reinaba un aroma fresco y natural como a sándalo, porque debido a la cercanía, su fragancia era exquisita, un olor muy varonil. Estaba disfrutando de todas las sensaciones que me estaba proporcionando tener los ojos vendados, hasta que de pronto la música cesó.
- Ven, siéntate aquí delante y posa tus dedos encima de los míos. No hagas fuerza y deja que yo los guíe. - fueron sus palabras susurradas a media voz.
Dejé que me guiara, lo sentí sentarse detrás mía, en ese momento las mariposas del estómago y mis nervios se apoderaron de mí, ya que de por si, su sola presencia me excitaba, saberlo tan cerca era mas de lo que en ese momento podía soportar. Estando privada de la vista me tenia que dejar llevar por la intuición. Cuando yo mantenía esta conversación conmigo misma, él empezó a tocar y mientras movía sus manos, las mías lo hacían al compás.
Me sentía feliz y pletórica porque estaba disfrutando de algo que sabia que no había dejado a nadie, que le escucharán tocar jamás, ni sus padres aún cuando le obligaron a matricularse en la clases de música los dejó y eso que compraron el piano para que en casa practicara. Eso me hacia dichosa y especial hasta llegar a enamorarme mas si se podía.
La forma en que sus dedos se movían era muy erótica, sensual, a la vez que suave y delicada. De pronto, noté su dulce aliento en mi cuello y como iba desperdigando regueros de besos en mi nuca, para terminar con deliciosas palabras en mi oído. La noche me estaba resultando de lo mas romántica y jamás la olvidaría, no se quedaría impregnada en mi vista, pero si tatuada en mi piel junto con su aroma.
Sus labios empezaron a deslizar el tirante de mi vestido, a la vez que dejaba sutiles besos que me iban encendiendo, cada vez mas, todas las terminaciones nerviosas de mi cuerpo, queriendo todo lo que me pudiera dar.
- Hazme tuya, sobre el piano - fueron las palabras que salieron de mi boca, ya que no podía pensar. Tan solo me quería dejar llevar por lo que sentía en esos momentos.
- Es muy duro, puedes hacerte daño.- mientras lo decía, me iba despojando del vestido.
- No me importa, solo quiero sentir tus caricias, la suavidad con que tocas las teclas sentirla en mi piel.
Pero aún así me cogió, sentándome en la parte alta del teclado. Con las piernas bien abiertas y expuesta a él, me observó. Reanudó la melodía, mientras que con su lengua lamia la parte interna de mis piernas hasta llegar al muslo, para cambiar después a la contraria, haciendo lo mismo que en la anterior.
Sentí mi cuerpo derretirse por momentos, notaba la forma en como apreciaba cada parte de el, haciéndolo suyo a cada momento, comprendiendo mis altos y bajos, sabiendo que mi cuerpo estaba lujurioso, necesitado de que lo poseyera como solo él sabia hacer. De manera que iba subiendo el tono, mayor fricción daba con su habida lengua, hasta que no pude resistir mas y mi cuerpo cedió al deseo, en un orgasmo arrollador que hizo que derramara alguna que otra lágrima de pura dicha.
- Esto era solo para mi amor, el regalo por todo este tiempo a mi lado, comprendiendo mi negativa a que tocara para ti . Nadie jamás me volverá a escuchar, ya que esto era por y para la mujer mas dulce y bella que conmigo está. Con su cuerpo algún día creare, la partitura mas bella que exista.
- Dulce y bella porque a mi lado estás, Tú.
- Ven, siéntate aquí delante y posa tus dedos encima de los míos. No hagas fuerza y deja que yo los guíe. - fueron sus palabras susurradas a media voz.
Dejé que me guiara, lo sentí sentarse detrás mía, en ese momento las mariposas del estómago y mis nervios se apoderaron de mí, ya que de por si, su sola presencia me excitaba, saberlo tan cerca era mas de lo que en ese momento podía soportar. Estando privada de la vista me tenia que dejar llevar por la intuición. Cuando yo mantenía esta conversación conmigo misma, él empezó a tocar y mientras movía sus manos, las mías lo hacían al compás.
Me sentía feliz y pletórica porque estaba disfrutando de algo que sabia que no había dejado a nadie, que le escucharán tocar jamás, ni sus padres aún cuando le obligaron a matricularse en la clases de música los dejó y eso que compraron el piano para que en casa practicara. Eso me hacia dichosa y especial hasta llegar a enamorarme mas si se podía.
La forma en que sus dedos se movían era muy erótica, sensual, a la vez que suave y delicada. De pronto, noté su dulce aliento en mi cuello y como iba desperdigando regueros de besos en mi nuca, para terminar con deliciosas palabras en mi oído. La noche me estaba resultando de lo mas romántica y jamás la olvidaría, no se quedaría impregnada en mi vista, pero si tatuada en mi piel junto con su aroma.
Sus labios empezaron a deslizar el tirante de mi vestido, a la vez que dejaba sutiles besos que me iban encendiendo, cada vez mas, todas las terminaciones nerviosas de mi cuerpo, queriendo todo lo que me pudiera dar.
- Hazme tuya, sobre el piano - fueron las palabras que salieron de mi boca, ya que no podía pensar. Tan solo me quería dejar llevar por lo que sentía en esos momentos.
- Es muy duro, puedes hacerte daño.- mientras lo decía, me iba despojando del vestido.
- No me importa, solo quiero sentir tus caricias, la suavidad con que tocas las teclas sentirla en mi piel.
Pero aún así me cogió, sentándome en la parte alta del teclado. Con las piernas bien abiertas y expuesta a él, me observó. Reanudó la melodía, mientras que con su lengua lamia la parte interna de mis piernas hasta llegar al muslo, para cambiar después a la contraria, haciendo lo mismo que en la anterior.
Sentí mi cuerpo derretirse por momentos, notaba la forma en como apreciaba cada parte de el, haciéndolo suyo a cada momento, comprendiendo mis altos y bajos, sabiendo que mi cuerpo estaba lujurioso, necesitado de que lo poseyera como solo él sabia hacer. De manera que iba subiendo el tono, mayor fricción daba con su habida lengua, hasta que no pude resistir mas y mi cuerpo cedió al deseo, en un orgasmo arrollador que hizo que derramara alguna que otra lágrima de pura dicha.
- Esto era solo para mi amor, el regalo por todo este tiempo a mi lado, comprendiendo mi negativa a que tocara para ti . Nadie jamás me volverá a escuchar, ya que esto era por y para la mujer mas dulce y bella que conmigo está. Con su cuerpo algún día creare, la partitura mas bella que exista.
- Dulce y bella porque a mi lado estás, Tú.
sábado, 5 de septiembre de 2015
TOCA PARA MI
Estaba leyendo en casa, cuando de pronto recordé esa noche que se había convertido, en la mas especial de lo que hasta ahora he vivido en mi vida. Iba a ser diferente a todas en las que habíamos quedado.
Cuando bajé y lo vi esperándome cerca del coche así vestido, con su gran estatura, se me paró el corazón. Nunca lo había visto de aquella manera, me pareció el hombre mas guapo y hermoso de todos.
Él no me había visto, así es que me acerqué muy despacio y sorprendiéndole lentamente deposite un dulce beso en su mejilla.
- Que hermosa estás - me dijo con su voz varonil.
- Gracias, de ti no podría decir lo mismo - le dije socarronamente, echándonos a reír los dos - porque hermosa como tal, no se te podría aplicar ya que eres como el bello Adonis.
Sus largos brazos me acogieron dándome un abrazo, con su cuerpo me cubrió y sentí como sus labios se posaban en mi cabeza dándome un dulce casto beso. Cada vez que hacía eso, a su lado me sentía pequeñita y me embargaba la emoción. Me cogió de la mano y me guió mientras que yo gustosa me dejaba hacer, porque sabía que me iba a sorprender.
Cuando llegamos y entré, supe lo que esa noche iba hacer, solamente para mi. Los ojos se me aguaron porque era lo que siempre le había pedido "Toca para mi" pero se negaba a concederlo ya que era la parcela mas intima de él y no estaba dispuesto a ceder.
- Ven,¿Confías en mi? - me preguntó agarrándome de la mano y llevándome hasta sentarme en la banqueta.
- Si - fue lo único que logré responder, ya que siempre había confiado en él.
- No hables, solo siente y deja que la música se adentre en ti.- Noté como depositaba un suave pañuelo de seda sobre mis ojos.
Lo sentí sentarse a mi lado, mientras sus dedos se posaban suavemente en las teclas del piano, ahí entendí su manera de tocar a la mujer, ya que el decía: "La mujer no es un objeto, es tan solo un instrumento que hay que saber tocar, saber escuchar para saber si estás tocando bien cada una de sus teclas, primero aprendes la reglas después las dejas a un lado, para tocarla con el corazón"
La dulce melodía me embargó y supe entonces que a su manera se estaba declarando y haciéndome el amor, además de tocar armoniosamente cada una de las teclas de mi corazón.
Cuando bajé y lo vi esperándome cerca del coche así vestido, con su gran estatura, se me paró el corazón. Nunca lo había visto de aquella manera, me pareció el hombre mas guapo y hermoso de todos.
Él no me había visto, así es que me acerqué muy despacio y sorprendiéndole lentamente deposite un dulce beso en su mejilla.
- Que hermosa estás - me dijo con su voz varonil.
- Gracias, de ti no podría decir lo mismo - le dije socarronamente, echándonos a reír los dos - porque hermosa como tal, no se te podría aplicar ya que eres como el bello Adonis.
Sus largos brazos me acogieron dándome un abrazo, con su cuerpo me cubrió y sentí como sus labios se posaban en mi cabeza dándome un dulce casto beso. Cada vez que hacía eso, a su lado me sentía pequeñita y me embargaba la emoción. Me cogió de la mano y me guió mientras que yo gustosa me dejaba hacer, porque sabía que me iba a sorprender.
Cuando llegamos y entré, supe lo que esa noche iba hacer, solamente para mi. Los ojos se me aguaron porque era lo que siempre le había pedido "Toca para mi" pero se negaba a concederlo ya que era la parcela mas intima de él y no estaba dispuesto a ceder.
- Ven,¿Confías en mi? - me preguntó agarrándome de la mano y llevándome hasta sentarme en la banqueta.
- Si - fue lo único que logré responder, ya que siempre había confiado en él.
- No hables, solo siente y deja que la música se adentre en ti.- Noté como depositaba un suave pañuelo de seda sobre mis ojos.
Lo sentí sentarse a mi lado, mientras sus dedos se posaban suavemente en las teclas del piano, ahí entendí su manera de tocar a la mujer, ya que el decía: "La mujer no es un objeto, es tan solo un instrumento que hay que saber tocar, saber escuchar para saber si estás tocando bien cada una de sus teclas, primero aprendes la reglas después las dejas a un lado, para tocarla con el corazón"
La dulce melodía me embargó y supe entonces que a su manera se estaba declarando y haciéndome el amor, además de tocar armoniosamente cada una de las teclas de mi corazón.
RECUERDOS
Esa mañana cuando me levanté, vi que había salido el sol. Y decidí ir a la playa como cada día que amanecía así, solo que esta vez decidí cambiar de lugar, estaba intranquila, tenia una corazonada. No sabia porque, solo que tenia esa necesidad, era como una fuerza tirara de mi.
Sentada en la arena frente al mar, vi un cuerpo que reconocía mejor que el mio propio, levanté la vista y me fije en esos ojos verdosos que me envolvían cada vez que los miraba, entonces todos los recuerdos vinieron a mi mente, como si de una película se tratará.
No podía ser él y estaba acompañado de una mujer, de la que llevaba de la mano y con la cual reía como había hecho conmigo, cuando tan solo era un joven. Esa risa pícara que seguía conservando, esos ojos alegres que tanto te decían y expresaban, todo eso, ahora se había convertido en un hombre.
Hombre, que poco había cambiado en su cara, su sonrisa, sus ojos, tan solo su cicatriz era ya un dibujo del recuerdo doloroso de antaño, la misma que mis dedos habían tocado y labios que tanto habían besado. Esa cicatriz que nos unió y que un mes después nos separo.
Entonces miró, nuestros ojos se encontraron, su risa se borró y apareció un rictus de tristeza. No podía ser que se acordará de esa chica con la que compartía algunas tardes de domingo con sus risas, confidencias y conversaciones intranscendentales.
En mi cara apareció una tímida sonrisa, al ver que si me recordaba a pesar del tiempo transcurrido y no era tan solo algo mas de ese recuerdo de su pasado. Y obró la magia, porque sus labios esbozaron esa sonrisa que solo me mostraba entonces solo a mi.
Cuando pensé que se podía acercar y de su boca salir un tímido"Hola", la chica tiró de su mano, llevándoselo consigo y privándome del reencuentro que por mi parte tanto había esperado y deseado. Entonces, sus hombros se elevaron y movió sus labios diciendo "Lo siento".
Y ahí me quede yo, sola otra vez, sin saber si algún día lo volvería ver, con la mente asaltada por los recuerdos, unos dulces y otros amargos, la tristeza me envolvió, dando lugar a diminutas lágrimas saliesen de mis ojos.
Entonces solo pedí volverte a ver, para poder ser lo que eramos antes de convertirnos en un hombre y una mujer.
Sentada en la arena frente al mar, vi un cuerpo que reconocía mejor que el mio propio, levanté la vista y me fije en esos ojos verdosos que me envolvían cada vez que los miraba, entonces todos los recuerdos vinieron a mi mente, como si de una película se tratará.
No podía ser él y estaba acompañado de una mujer, de la que llevaba de la mano y con la cual reía como había hecho conmigo, cuando tan solo era un joven. Esa risa pícara que seguía conservando, esos ojos alegres que tanto te decían y expresaban, todo eso, ahora se había convertido en un hombre.
Hombre, que poco había cambiado en su cara, su sonrisa, sus ojos, tan solo su cicatriz era ya un dibujo del recuerdo doloroso de antaño, la misma que mis dedos habían tocado y labios que tanto habían besado. Esa cicatriz que nos unió y que un mes después nos separo.
Entonces miró, nuestros ojos se encontraron, su risa se borró y apareció un rictus de tristeza. No podía ser que se acordará de esa chica con la que compartía algunas tardes de domingo con sus risas, confidencias y conversaciones intranscendentales.
En mi cara apareció una tímida sonrisa, al ver que si me recordaba a pesar del tiempo transcurrido y no era tan solo algo mas de ese recuerdo de su pasado. Y obró la magia, porque sus labios esbozaron esa sonrisa que solo me mostraba entonces solo a mi.
Cuando pensé que se podía acercar y de su boca salir un tímido"Hola", la chica tiró de su mano, llevándoselo consigo y privándome del reencuentro que por mi parte tanto había esperado y deseado. Entonces, sus hombros se elevaron y movió sus labios diciendo "Lo siento".
Y ahí me quede yo, sola otra vez, sin saber si algún día lo volvería ver, con la mente asaltada por los recuerdos, unos dulces y otros amargos, la tristeza me envolvió, dando lugar a diminutas lágrimas saliesen de mis ojos.
Entonces solo pedí volverte a ver, para poder ser lo que eramos antes de convertirnos en un hombre y una mujer.
SUEÑO O REALIDAD
Estaba tomando un baño y hablando por teléfono,
cuando toda conversación cesó. Cerré mis ojos para relajarme, cuando mi mente te evocó, porque mi corazón te llamó, sus gritos los sentí desesperados.
De pronto apareciste tú con todo tu porte y estatura, esa cara de hombre que tanto te caracteriza, esa sonrisa que tanto he añorado y esos labios carnosos hechos para ser besados.
Te acercaste a mi, tus dedos largos y delgados, empezaron a tocar mi cuerpo como si fueran las teclas del piano. Tus labios sabían a miel, mientras tu lengua dulce saqueaba mi boca deseosa de ti.
- Ya estás aquí - me dijo él.
- Por ti - le respondí.
Sus ojos miraron los míos y su mano toco mi mejilla en una dulce caricia, que me hizo estremecer y querer mas de él.
- Tan solo quiero que me dejes abrazarte y oírte reír como lo hacías - me susurro al oído.
- Puedes hacerlo, estoy aquí y de momento no me voy a ir - contesté.
De pronto la ola de calor nos inundó, llenándonos de todos los momentos de placer, que queríamos tener. Hasta que dejamos de ser dos para convertirnos en uno solo. Alma con alma y corazón con corazón, desde ese momento supe que siempre le pertenecería .
- Prométeme que antes de envejecer volverás a ser mía - me dijo.
- Lo prometo - fueron mis palabras.
Colmada de placer y saciada toda lujuria, abrí mis ojos y entonces me di cuentan, que estaba sola en la bañera y que tan solo había sido fruto de mi mente, que lo había evocado y que nada de lo que recordaba había sucedido.
Pero yo me sentía llena de él, había notado sus caricias, sus besos y mi cuerpo estaba lánguido y relajado.
Y las palabras susurradas al oído.¿También las había soñado? ¿Tanta era mi necesidad? Esas eran las preguntas que repetidamente me hacia.
¿Que era lo que realmente había pasado? Era fruto de mi imaginación o tan solo eran mis deseos de tenerle, de verlo otra vez mas, lo que hizo que ese momento tan real, tan solo fuera producto de un sueño.
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